Llega una tarde que dices, que te prometes, que vas a escribir. Porque... ¿para que guardar todo lo que está aquí dentro?
En principio fue solo una idea, una promesa que te haces a ti mismo, una de las tantas que te haces y que se olvidan a los días, pero está salió adelante...
Otra noche, después de cenar, mis amigos no iban a salir y tampoco había nada en la tele, me acordé de eso que me dije, hice una carpeta en mi ordenador y abrí un documento de texto... De repente, cuando ves esa página entera en blanco te asusta un poco, te intimida. ¿Podré yo con eso? Más vale que llevaba una idea de lo que quería escribir. Puse la primera frase que tenía pensada y todo surgió de mi como si fuera una fuente, un montón de pensamientos que estaban dentro de mí a presión y que querían salir. Me alegro de que aquella noche no tuviera nada que hacer y, en vez de irme a la cama, me pusiera a escribir.
Aquel primer día me sentí bien, desahogado, guardé el archivo en mi carpeta. Por aquel entonces no tenía para nada pensado que eso se lo iba a enseñar a nadie, era simplemente para darme cuenta yo mismo de qué es lo que pienso. Pero esa carpeta fue creciendo... cada vez tenía más pensamientos, más ideas... y yo creía que ahí estaban sin hacer nada, cada vez tenía más ganas de enseñárselas a la gente. Empecé a ponerlas en un blog que tenemos en una asignatura del colegio, pero al tiempo me di cuenta que, aunque era un lugar donde podíamos expresarnos, las cosas que ponía cada vez tenían menos que ver con la asignatura, y dejé de escribir allí.
Un día, hablando con Laura surgió el tema y dio la casualidad de que ella también tenía una "carpeta de ideas". A los días llegamos a la conclusión de que íbamos a hacer un blog pero antes de hacerlo surgió otra pregunta: ¿Cómo llamarlo? Y creo que a Laura se le ocurrió "¿Estamos dormidos?". Supongo que fue porque nos dimos cuenta de que nuestros artículos, reflexiones, ideas o pensamientos; la mayoría trataban de cosas que vemos que no son justas y que la gente, o pasa de ellas, o no se dan cuenta.
Total, que yo me encargué de hacer el blog y quedamos en que iba a haber un artículo por día (cosa que se ha quedado atrás, no nos dábamos cuenta de que las ideas no surgen de un día para otro), ahora ponemos reflexiones cada dos o tres días... Mejor unas reflexiones bien pensadas que una por día sin decir nada, ¿verdad?
P.D.: Como he dicho antes, mis ideas salen como a presión, así que si en alguno de mis reflexiones hay faltas de concordancia lo siento, pero así es como me sale.
domingo, 4 de abril de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario