Todo empezó el viernes por la noche. Yo reconozco que no tenía buen cuerpo (temas menstruales), pero tú estabas como si sufrieses cuatro reglas a la vez. ¡Qué careto me llevabas! Te intenté animar, pero reconozco que a veces me cabreaba y te chillaba. Ya sabes como es Laura. Con esto no pretendo justificar mi comportamiento, soy así.
Por lo menos ya entrada la noche, lo poco que te vi, te noté agustito. Ya el sábado tu montaña rusa atravesó esa bajada bestial que suelen tener estas atracciones. Casi ni cenaste. Nos decías que estabas cansado; pero jope, ¡no nos diste tiempo de descansarte y volverte a cansar otra vez!
Te entiendo más que cualquiera. Sé qué es querer pasar de todo porque estás rallado/a; además, seguro que no te consoló mucho que yo fuese a dejar el blog. Ya sé que te gusta como escribo y que te gusta sentir nuestras palabras unidas para dar forma a este super mega chupi blog jajaja.
Tralaralarito...dejémonos de chorradas. ME DEBES DOS CHUPITOS. Aunque no sé cuándo te los podré cobrar, porque mi próxima meta es dejar el alcohol durante un tiempo. El cabrón de él se me sube de tal forma a la cabeza que no me deja actuar con demasiada cordura. No soy dueña de mis actos. A veces la sensación es gratificante, te sientes como desconectada/o de todo.
Tú sabes que te grito, te pillo, te digo las cosas con la suavidad con la que se azota a un mulo cabezota, pero vuelves a saber que son "gritos de madre". Esos que se dice que se pronuncian por nuestro bien y porque se preocupan por nosotros/as. Eso hago, preocuparme. Tranquilo, que intentaré reducir la intensidad de mis "preocupaciones"jajaja.
Te quiero.
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