¿Y qué más de si fallas? No va a ser la última vez.
Aunque tus lágrimas estén fuera, aunque tu corazón vaya a estallar y tus pies no quieran seguir su caminar...¡mantente en pie! Que más fuerte es el que está al límite y no se tira, que el que no llega a estar nunca al límite de sus capacidades. Si jamás has llegado es que no has tenido retos, que no lo has dado todo, tu entrega se reduce al la vía fácil.
Procuras que no te hieran en este caminar, pero siempre llegamos al final con cicatrices y roturas. Un desgaste del que sentirse orgulloso de haber vivido y afrontado al pie del cañón.
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