sábado, 16 de octubre de 2010

Cuando creas que nadie te entiende, háblate, mira dentro de ti, ¿qué quieres? ¡Ah!, ¿que deseas con todas tus ganas eso?, pues entonces, ¿qué? Nada, ¿CÓMO QUE NADA? Muévete, nadie lo hará por ti. Esperar desespera, lo sabes, necesitas guiar el compás de tus latidos en alguna dirección, enfocar tus expectativas y lanzarte a por ellas. Mundo de depredadores en el cual si no atacas estás muerto/a. Así que ve a por ello. Inseguridades, claro, pero todo prefijo puede ser eliminado con la fuerza (SEGURIDADES), intentando vencer el miedo que te aprisiona por creer que vas a fallar.
¿Y qué más de si fallas? No va a ser la última vez.

Aunque tus lágrimas estén fuera, aunque tu corazón vaya a estallar y tus pies no quieran seguir su caminar...¡mantente en pie! Que más fuerte es el que está al límite y no se tira, que el que no llega a estar nunca al límite de sus capacidades. Si jamás has llegado es que no has tenido retos, que no lo has dado todo, tu entrega se reduce al la vía fácil.

Procuras que no te hieran en este caminar, pero siempre llegamos al final con cicatrices y roturas. Un desgaste del que sentirse orgulloso de haber vivido y afrontado al pie del cañón.

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