sábado, 20 de noviembre de 2010

Fin

No al acurrucarse, al ponerse bocabajo en la almohada, a los latidos de corazón que dañan el cuerpo, tu cajón, en el que guardas esperando no sacar.

Hierro que se dilata con el calor, ardor que provoca el temor, llamas sin color, cuando no hay amor, sólo ganas de hacer pagar con palabras que son rencor. Palabras que revientan tímpanos, que alimentan el fuego, que no queman, desintegran. Sonidos que no envuelven o arropan, sino que te dejan en bolas, desnudo en el páramo, perdido por no querer ser encontrado, jugando a ser vencido.

Patadas y puños que tan solo rozan el aire, no se inmuta no, él no sabe de heridas suicidas en agua de mar; escuece sí, cura, también, pero hermosa o cegadora cicatriz es con lo que siempre vas a vivir.

Palabras con sombra, ¿qué encierran?, no se dejan ver por miedo, miedo, canguelo, acojone...Difícil que las mías estén con doble fondo, cuando yo siempre me pronuncio con ganas de caer en el lodo, que me atrape si puede, que me manche, que contenga mis piernas y me deje inmóvil. Será entonces el momento de la batalla merecida del derrame de sudor y sangre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario