lunes, 2 de mayo de 2011

Engaños comidos bien, comidos en casa

Carrera universitaria formadora de personas capaces de crearte necesidades, de justo proponerte productos que te sacien. Publicidad como arte, que genera la muerte del apreciar lo que uno tiene, ¿para qué si puedo tener otro nuevo?

Anuncios graciosos que repetimos entre risas, luego vamos a comprar, recuerdas lo visto y qué mejor que hacer realidad lo de detrás de la pantalla. Molamos sí.

Fotos retocadas que nos llevan a los gimnasios a pedirles convertimos en el plástico que vende relojes o zapatillas o perfumes o coches. Peluqueras que ya usan las revistas no solo para entretener a las marujas, sino para que los niños pidan el corte de pelo del futbolista de moda, ese que de la vida solo piensa en qué gastara los millones que gana.

Cada vez parecemos más inútiles: los anuncios de abrefáciles, comida instantánea, etc un día nos harán olvidar cómo pelar patatas. Me encanta la muestran del machismo en estos, poniendo como figura al hombre, que para sorprender a su pareja solo necesita una bolsa y un microondas; sencillo, ¿verdad?

Permitimos que sabiendo lo que hay detrás la publicidad sea esta cada vez más relevante en nuestra sociedad capitalista, pero bueno, ¿a quién le hace daño ver personas artificiales que parecen vivir mejor que nosotros espectadores? Borregismo como filosofía contemporánea, sí señor.

1 comentario:

  1. Pos si... Nos quieren lavar el cerebro, y dejarse llevar es el camino fácil.
    Eso provocará el final de una cosa... sí, la personalidad.

    ResponderEliminar