Antes salir a la calle era romper paredes para respirar palabras, atragantarte con risas, mancharte el culo por sentarte en el suelo, soñar ilusiones que en la rutina hogareña son imposibles.
Hoy, quizá también ayer, empezamos a depender de otro objeto: teléfono móvil. En un principio todo genial, ¿sabes?, no encontrabas al Carlos en la plaza y te había dicho que quedaba, entonces ibas tú con tu móvil, una llamadita y lo localizabas. Ya no bastaba con unas palabras bonitas al despedirse para Lucía, Iker le tenía que mandar un "sms" todas las noches, para que esta estuviese segura de que seguía ahí pensando en ella al igual que en la despedida.
Esto hace pensar, en que ya no son solo los de arriba los que nos observan, sino que también somos nosotras mismas las que buscamos la localización de otra persona (qué, cuándo, dónde, cómo...). ¿Antes existía esa necesidad de saber inmediatamente dónde se encuentra alguien? Creo que es otro de esos hábitos que nos han creado.
La próxima vez, analizaré como en esta ocasión, desde mi persona, el Internet en el móvil.
¡Qué razón tienes Laura!. Pero... Intenta vivir UN SOLO DÍA sin móvil.
ResponderEliminarAntes, se hacían planes de semana a semana, y creo que el compromiso era mayor, tenías que cuadrar más cosas. Ahora no. "si me apetece, si no tengo nada mejor que hacer, ya veré....YA OS LOCALIZO".