martes, 15 de noviembre de 2011

Sacar parte de lo que hay dentro

Lo primero que se entierran son las preocupaciones, unos las ponen más al fondo y gente como yo las guardamos siempre a modo de nudo de garganta. Los retortijones en el estómago no son siempre a causa del hambre, pueden tratarse del ácido de la culpa, que por dentro te quema. ¿Los dolores de cabeza? casi siempre debidos al cúmulo de ideas estúpidas. Apuesto a que la mayor parte de perturbaciones en nuestro organismo nos las causamos nosotros mismos con la parte abstracta que inunda nuestras vidas.

Somos un cuerpo: huesos, articulaciones, arterias, venas, músculos...todas estas partes dirigidas por el gran cerebro. A parte de su trabajo físico realiza otras tareas como la de pensar, iluminar zonas de esta masa para que seamos capaces no solo de hacer, sino también de comprender nuestros actos. Supongo que esta capacidad muchas veces se torna difícil de emplear, ya que solo en momentos específicos comprendemos nuestras reacciones.

Manejar sentimientos causados por elementos externos es complicado también, ya que es imposible conocer todo para saber cómo vas a reaccionar ante ello. El cuerpo, o más bien nuestra parte racional, es inestable, pero no por ella, si no porque en muchas ocasiones lo que nos altera son nuestros propios componentes biológicos. Fijaos, ahora estamos ante dos fuentes de inestabilidad: física y mental. ¡Qué hermosa condición de animal racional! No penséis que me quejo de ello, a mí me encanta ser una exploradora de la metafísica, buscarme siempre preguntas sin respuesta quizá para no aburrirme de la vida al encontrar las respuestas.

Es cierto que cambiamos de humor, que todo nos altera, emociona, conmueve, enfada, disgusta...pero el intentar convivir con ellos, el simple intento, eso es la vida, por lo que solo hay una posibilidad para convivir con miedos y euforias, una sola para ver, escuchar, tocar, oler y hablar, poder hablar de qué es esto, de qué es la vida.

1 comentario:

  1. Pensaba escribir un largo y poetico comentario, con bellisimos recursos literarios y mucho sentimiento. Pero... ¿que podría decir que no haya dicho ya? muchas cosas, de las cuales no es bonito hablar, asi que, por esta vez (y solo por esta vez) dejare que mi "gran cerebro" descanse.
    Fermin Areta

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