Lo primero es buscar entre todos muebles que sobren por ahí, comienza la comunicación, el ayudar a llenar la bajera de trastos entre unos y otros. Llega ya el momento de compartir sofá con aquellos que no conocías, hablan y hablas, tomamos decisiones, se escucha el tan típico: "¿ Y cómo vamos a hacer para limpiar la bajera?". Gran preocupación que acaba desapareciendo poco a poco o que en la cabeza de algunos no estuvo desde el principio.
Con los meses llega a convertirse en una especie de familia, con sus parientes cercanos, pero también lejanos, ya que con algunos siempre tienes tus roces. Nacen nuevas amistades en personas que nunca antes habías tenido en cuenta, conoces a la gente en un espacio cerrado, donde es difícil convivir. La vagancia aparece cuando el cubo de la basura está lleno y nadie lo quiere recoger, pérdidas de objetos, acumulación de bicis, entrada y salida de gente ajena a la bajera pero que parece como si viviesen en ella...
Para mí fue un descubrimiento muy grato, fui consciente de que me falta mucho por conocer de hasta las personas con las que llevo años estando, cada día la gente te sorprende más, está el egoísmo sí, pero también la preocupación y la simpatía.
P. D. : Hay mucho más que podría contar, pero eso se queda en mí.
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