lunes, 2 de enero de 2012

Tatuajes en el cerebro

Estoy marcada cual vaca, sin ser encima contra mi voluntad como lo es para ellas. Estas manchas quedan porque nosotros queremos entonces, lo malo es que una vez que la tienes no se quitará nunca o tardará un tiempo indeterminado.

Entre peleas con gatos de uñas largas y palabras de filo afilado toda tu cabeza queda llena de heridas. Esta vez las plaquetas me ayudan a borrar manchas, y eso que son casi tan malas para quitar como lo son los graffitis. Cada mancha es de un color, tono, pintura, forma distintos. Creo yo que cada vez las manchas se van antes, los quitamanchas mejoran tal como se ve en la tele, y yo lo veo con mis ojos.

Hay que saber diferenciar los recuerdos que queremos grabar y los que no, siendo objetivos, que es lo difícil, pero también lo que hace madurar el seso. Conocer un 2011 y sus manchas no estuvo mal, llega y llegó su fin y es hora de decidir o que salga sola la eliminatoria.

La primera soy yo, que me expulso otro año más para verme crecer desde fuera y disfrutar de mis errores contemplando luego mis aciertos. Nada hay completo como vacío, todo tiene un contexto, el que uno crea. Este año los tatuajes no me los hará nadie, ya que he aprendido a hacerlos yo solita. Gracias por todo Laura, eres la que siempre está ahí, solo hace falta mirar al espejo, rozarte la piel y te siento conmigo, estás solo tú, tú y tu contexto.

Es curioso como a estas alturas he llegado a tener una visión de la vida tan individualista, supongo que gracias a la gente que se fue del texto y ya no es contexto. Por la pérdidas y las ganancias de este año empiezo sonriendo.

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