La valentía reside en el interior de muy pocos, pero por fuera muchas veces sí que parece asomar. Esta es una valentía más bien embaucadora, ya que vive de apariencias que siguen conviviendo con el miedo; se finge que se han disipado los temores.
Quien contenga la falsa llegará a su casa y no querrá salir de ese fuerte que ha montado para sí mismo; lejos de los peligros, de los retos, de las dificultades...todo eso que hace creer no importarle cuando se halla frente a frente con los demás. Los valientes pueden tener miedo. Lo más osado es reconocer que se tiene, porque es entonces cuando se puede afrontarlo o vivir con ello. A libre elección se queda.
Imagino vivir temerosa, que muchas veces lo soy, pero no dudo un momento en actuar libremente, en no dejar que me paralice y moverme. Corro para desengrasar los músculos, me enfrento al viento que tantas veces sopla en contra. A pesar de todo, ahí sigo, esperando nuevas sorpresas en el camino, sin el miedo como elemento perseverante, solo como algo esporádico: una idea que viene y se va de mi cabeza. Pero es que...¿acaso no es bueno tener miedo? Ello implica que la vida te importa, te importas tú, tus actos, ¡¡eres humano!! No navegas sin rumbo, sin preocuparte: tienes consciencia.
La cara oscura del temor se encuentra en que a veces te puede manipular. Cuando te condiciona para actuar de forma natural, ahí, es ahí el momento de batirse en duelo y demostrarse a uno mismo que se puede vencer una batalla contra lo abstracto, contra algo que no tiene límites, solo los que tú mismo quieras fijarle. Los sentimientos siempre son desmedidos, no hay número que los cuantifique, sin embargo no podemos evitar vivir sometidos a ellos en ciertos aspectos. La cuestión es el grado, la intensidad con la que queramos apreciar cada uno de esos sentimientos.
En pocos momentos deberíamos dejar que unos se superpusiera a otros anulándolos, pero como bien he dicho antes, en la gran mayoría de las veces no podemos atar unas emociones y soltar otras que vayan acorde a la situación.
¿Qué sería la vida sin un poco de desmesura tanto positiva como negativa? Pues una utopía alejada de lo que son los seres humanos: persona impredecibles, racionales, pero también sentimentales.
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