La amistad es un continuo, no siempre con la misma frecuencia ni el mismo grado, pero sí con la presencia constante. Ausencia de palabras que se llena con abrazos, por ejemplo. Nunca vacío, tal vez ausencia, pero nunca soledad. Gira los ojos que no ven hacia el interior, busca consuelo en recuerdos, pero no las respuestas, esas han de salir por tu propia boca, no de la ajena. Apuesta por esos recuerdos que siguen durando, ya que si se han grabado ha sido por algo: aprender, encontrar, recapacitar, amar, sufrir...
Apostar esta vez a lo seguro; confiar en las personas que son fijas en tu vida, unas que llegaron hace años, otras que no hace ni un mes que conoces. La amistad no tiene calidad por duración, aunque también, sino por compromiso y sobre todo acciones que la confirmen. A veces el tiempo es engañoso enemigo, imán de la comodidad y la rutina, que a su vez pueden llevar a la confianza de que la amistad siempre estará ahí sin tal vez prestarle la atención necesaria. No os fiéis por lo tanto, que la planta que no se riega acaba por secarse aunque le lleguen rayos de sol lejanos.
Llega de repente una llamada. Alguien que no esperabas. Se ha acordado de ti, quiere saber qué tal estás. No conozco mayor regalo que uno que sea inesperado, cargado de ilusión. Tan solo una corta llamada puede esconder millones de sentimientos. Depende de cada persona, pero conocemos a todas: descuidadas, ocupadas, independientes, mimosas, comprometidas, espontáneas, insistentes, tímidas, desconfiadas...Por lo que no es necesario marcar las "leyes para ser un buen amigo/a", ya que cada persona lo va a manifestar de manera diferente. Sin embargo, puede pasar que el que tira del carro para no perder el tesoro de la amistad pierda su fuerza, sus ganas de seguir manteniendo algo que solo se sustenta cuando él se acerca.
Lo que se quiere hay que cuidarlo, cada uno a su manera, sin preocuparse de cambiar por condescender, ya que los amigos tenemos medida la personalidad de esa persona a la que tanto queremos. A pesar de esto, puede llegar esa gota que colme el vaso; no dejemos abierto el grifo locamente porque un día tal vez no salga más agua.
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