Tanto tiempo apostando por quien merece la pena perder todo lo jugado... Es ahora cuando entro en contradicción, tal vez dándome cuenta de que he antepuesto gilipollez a razón, profundo a superficial. Reniego de lo que he alcanzado a ser, porque más que alcanzado es tirado al suelo. Ahí sigo, probando a encajar de nuevo las piezas que me constituían, pero ya no recuerdo el lugar en el que encajaban muchas de estas piezas. Algunas incluso las deseché en el camino porque creí que podía seguir siendo yo misma sin ellas.
Esta vez me he equivocado. Ya sé lo que buscaba, y no era ser feliz, sino simplemente distraerme de lo que tenía alrededor, de muchas situaciones absurdas a las que tenía miedo de mirar a los ojos y enfrentarme. Aun así no se consigue nada intentando tapar una grieta con papel; esta seguirá apareciendo hasta que no sea cubierta con una capa fuerte de cemento. El ser valiente y enfrentarte no implica la ausencia de miedo, ahora lo sé, solo has de tener agallas de enfrentarte a él. Pues más valiente es quien reconoce el temor que lo inunda, que quien se inunda por dentro y sonríe por fuera.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario