Es difícil sentirse fuera de lugar, es una sensación muy incómoda y en ciertos momentos incluso triste.
Pero haces lo que puedes para intentar estar mejor, ver felices a los que te quieren, pasar un buen rato jugando al voleyball, ver como Tere regaña a Imanol y a Alai por quedarse dormidos... Lo duro es hacer un esfuerzo en vano, que no merece la pena, porque te encuentras mal, incómoda.
El estar ahí sentada en un pupitre seis horas sin saber que hacer es duro, el no enterarte de nada también lo es, me hace sentirme inútil, inservible incluso idiota, por no aprovechar el tiempo en estar mejor, en mi madre, en mil cosas que necesito.
También es duro decir adiós a la rutina, el no ver a tus amigos sentados en los bancos de la entrada, o el no ir a por el bocadillo a la plaza del abuelo, o el no comernos Laura y yo el bocadillo de Julen, las clases de euskera junto a mis compis, o la sonrisa de Noelia incondicionalmente, o el no tener al lado a Jazmina para bailar regeton en la barra de la mesa, o a Josu sacando fotos y durmiéndose en clases de nuestra queridísima Lourdes.
Son tantas cosas tan difíciles de olvidar, Irubide siempre estará en mi.
Se echará de menos, pero a veces un cambio en tu vida no viene mal, tendré que aprender a derrapar contra la pared.
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Cuando tú estás no existe la rutina Lorea, cuando se te nota presente cada momento es único! así que nada de adiós a la rutina; yo sí que tengo que decir adiós a escuchar tu risa por los pasillos y ver tus ojazos verdes...
ResponderEliminarMás vale que serán solo seis horas al día... Por aquí también se te va a echar de menos, ya lo sabes. Pero... ¡di que sí! Plántale cara a la vida, y da la espalda a nuestra amiga la rutina, mientras tengamos vida en el cuerpo, no nos dejaremos atrapar por ella. Aún así nosotros seguiremos aquí, para cuando nos eches de menos... ;)
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