lunes, 7 de junio de 2010

Egoísmo innato

Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, pero esto es demasiado. Llevamos más de cien años viendo los desastres que provocamos y no hacemos nada por remediarlo.

La naturaleza nos ha dado un increíble mundo lleno de hermosísimos paisajes y nosotros, para nuestro provecho (provecho que nos está haciendo más mal que bien) nos empeñamos en destrozar esos paisajes naturales por fabricar superfluos artículos para sostener esta sociedad basada en el consumo.

Nos empeñamos en convertir las montañas en increíbles praderas solo para hacer autopistas de lujo, por tener unas carreteras en las que por 8 carriles en los que llenemos la atmósfera de productos nocivos.

Simplemente por querer folios blancos tenemos que matar océanos enteros de árboles y millones de animales que vivían entre ellos. Simplemente por querer tener envuelto nuestro bocata del recreo tenemos que agujerear montañas de África para obtener nuestro papel de aluminio, que ni siquiera se puede reciclar.

Por querer vivir todos juntitos tenemos que cubrir extensas zonas de asfalto y piedra, sin dejar respirar a la tierra.

Por nuestro innato miedo a la oscuridad tenemos que iluminar el planeta, gastar energía sacada del petróleo, del mismo petróleo que se está llenando ahora el océano pacífico. Actuando esa marea negra como una nube de muerte arrasando con toda vida que encuentra a su paso.

Por tener el poder de ese petróleo tenemos que bombardear personas humanas con armas nucleares que les dejen secuelas a ellas y a sus hijos...

Luego vienen los de arriba, diciendo que van a disminuir sus emisiones de CO2 pero se quedan en banas promesas, no hacen nada para remediarlo.

No encuentro otra razón que un gran egoísmo en el ser humano. El otro día me di cuenta que la mayor parte de la población solo sabe mirar hacia dos sitios: Hacia delante, fija en un punto cuando va detrás de un objetivo; o hacia sí mismo, como mirándose a un espejo, queriendo únicamente divertirse y simplemente ocuparse por su bienestar. Pocas cosas les hacer levantar la vista, apenas unos días estuvieron mirando a Haiti, otros a Chile... Al tiempo eso se ha olvidado y todos siguen mirando a sus dos puntos.

Me gustaría un montón que la gente se parase un día a mirar por la ventana, simplemente a ver como pasa el tiempo para los demás, o que se subieran al monte (como hago yo de vez en cuando) y vieran toda su ciudad desde arriba y reflexionaran. Lo que más duele que esto siempre se queda en utopía... La mayoría de la gente seguirá con la vista fija en su objetivo, o en su ombligo.

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