domingo, 12 de diciembre de 2010

Escucha

Morderte la lengua, tanto que a veces te tiene que saber la boca a sangre. Retener palabras que quieren salir por todos los medios. Esa señorita que siempre va en coche y siempre va mojada, me pide que suelte su cinturón de seguridad, quiere moverse.

No tener voz, no poder expresarte. El peor de los sufrimientos es aguantar, retener...todo se va guardando, como el que colecciona polvo en sus estanterías, si no las limpias cada vez se llenan más.

Suele ser difícil atar en corto a tus sentimientos e impresiones, pero la educación hace de cuerdas gruesas, capaces de asfixiar a las palabras. No es correcto decir esto, hablar usando lo otro, contar, relatar lo que llevas dentro. ¡Menudo caos sería saber qué llevamos todos/as dentro! O tal vez es una suposición, porque acerca de este tema no hay nada empírico. No nos atrevemos a escuchar las entrañas de los demás, miedo al saber, o a confirmar lo que sospechábamos.

¿Cierra los ojos? NO, también tapa tus orejas. Creemos conocer sin ver y sin escuchar.

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