Lo que no conocemos no existe. Eso es lo que pensamos, o ni siquiera, ya que no podemos pensar en algo que no existe para nosotros. Haced la prueba. Cuando tienes en la cabeza la imagen de una mesa, sabes lo que es, sabes qué es porque lo conoces: una tabla sujetada en el aire por cuatro patas. Sin embargo, algún día puede llegar un elemento al que denominen "mesa" que rompa con esa imagen que tú tienes. Ahora una mesa puede ser un hierro sujeto por dos patas. ¿Quién marca los límites de la existencia de los habitantes del planeta? ¿Será la imagen que se creen de estos en nuestra cabeza? ¿Será el lenguaje quien limite el mundo, quien fije la barrera de qué es esto o aquello?
La vida de uno mismo existe solo porque este la conoce y es consciente de que vive en ella y vive por ella. Mi vida, ahora, ahora mismo, en este segundo (ya segundoS que pasan), es porque [mis personas] son conmigo, sobre todo porque él es conmigo quien descubre algo que estaba escondido, tapado, que yo saco y hago que vuelva a existir. La felicidad no existía, no al menos como hoy la conozco, y es que cada día se renueva de forma increíblemente acelerada.
Son conceptos que se contradicen, ya que conociendo mis defectos aprendo mis virtudes, y estas me enseñan que nacer del acierto no es aprender ni conocer; nacer del fallo, subir del pozo oscuro, ese, ese es el hecho que te hace descubrir la luz. Ya no solo hablamos de despertar ante un mundo nuevo, sino que por si fuera poco, este ya lo crees haber vivido aunque fuera en sueños desconocidos; algo dentro de ti sabe que lo conocías, que estaba hecho para que tú lo descubrieras y le pudieses dar vida, viviéndolo, y así haciéndolo existir. Todo ello gracias a ti, por hacerme conocer lo que desconocía, destapando a la vez conceptos erróneos que guardaba en mi memoria como si fueran los únicos reales.
miércoles, 8 de mayo de 2013
domingo, 14 de abril de 2013
Camino recto
Es fácil progresar cuando apartas de tu camido todo lo que te retenía, no te permitía mirar del todo recto; de vez en cuando solías girar la cabeza hacia atrás, o te gritaban desde lejos para que tú volvieras la vista aunque fuese un solo segundo. No está mal tener presente lo que se fue, lo que se vivió...todo ello sirve; con las experiencias pasa igual que con el cerdo: hay que aprovechar hasta las pezuñas. Saqué todo lo que me quemaba, me irritaba, incluso lo que desconocía que aún acarreaba desde hace tiempo. Es necesario encontrar a la persona adecuada, aquella que consigue adentrarse en tu paraíso/infierno interior y es capaz de convivir contigo en ambos ambientes. Aquel que te hace ser mejor persona, te hace recuperar lo preciado que poseía tu personalidad antes de volverse insegura y miedosa a salir a la luz.
Me hace sentirme maravillosa, me observa atento como intentando fijarse bien en todo, porque hasta el más mínimo detalle dice que le encanta...y es que encima ya hasta me lo empiezo a creer. Desconfianza se está quedando sola, ahora es el turno de libertad, de vida, de soltura en el amar. Antes me retenía atada fuerte, no deseaba levantar de nuevo, porque sentada en el banquillo se estaba genial, no necesitaba volver a entrar en el "juego". Ahora que soy titular, toda una pichichi, estoy aprendiendo a parar los goles, a que la fuerza del balón se congele entre mis manos, porque es en mis manos donde reside la fuerza de para congelar el efecto.
No podría ser hoy sin haber descubierto a mi mejor casualidad.
Me hace sentirme maravillosa, me observa atento como intentando fijarse bien en todo, porque hasta el más mínimo detalle dice que le encanta...y es que encima ya hasta me lo empiezo a creer. Desconfianza se está quedando sola, ahora es el turno de libertad, de vida, de soltura en el amar. Antes me retenía atada fuerte, no deseaba levantar de nuevo, porque sentada en el banquillo se estaba genial, no necesitaba volver a entrar en el "juego". Ahora que soy titular, toda una pichichi, estoy aprendiendo a parar los goles, a que la fuerza del balón se congele entre mis manos, porque es en mis manos donde reside la fuerza de para congelar el efecto.
No podría ser hoy sin haber descubierto a mi mejor casualidad.
jueves, 14 de febrero de 2013
La crisis como excusa
La crisis siempre ha sido una carta blanca para la
manipulación de las situaciones por parte de todos los frentes (gobiernos,
medios de comunicación, planteamiento de cambios sociales, etc.), es decir,
todo el mundo intenta imponer su perspectiva en una compleja situación que
nadie acaba de entender en toda su extensión.
Por ejemplo podemos observar la crisis alemana referente a
la ascensión de los nazis al poder. En esa situación fueron ellos los que se
aprovecharon de un país embargado por perder la primera guerra mundial y en el
que prácticamente toda la población pasaba hambre. Así pues, con la promesa de
mantener la paz social y una relativa seguridad sobre los “Alemanes”, se
justificó la subida al poder de Hitler y se permitieron todas las atrocidades
que todos conocemos.
Ahora mismo también estamos inmersos en otra crisis. Aunque
ya hayan pasado casi 100 años, y la situación anterior nos parezca muy lejana
no podemos distraernos ni un minuto, pues nuestra situación, analizándola
profundamente tampoco es tan lejana. Me explico: En una sociedad que los
últimos cambios históricamente (desde los 70 – 80) se han visto dirigidos hacia
la precursión de los derechos ciudadanos, laborales, pensiones, etc. Estos
cambios en el resto de Europa se dieron a mediados de siglo, pero ya hacia
finales del siglo esta dirección de occidente cambió de rumbo, teniendo cada
vez más en cuenta el neoliberalismo, el derecho a la libre circulación del dinero
para impulsar así la economía.
Estos cambios hacia el liberalismo se siguen dando, tanto en
España como en el resto del mundo occidental (y aún más en cuenta podemos tener las grandes potencias asiáticas), demostrando así la sumisión de los
estados a las entidades supranacionales, como el BCE y demás instituciones,
siendo en unos países más o menos cuestionados.
Nuestra crisis actual de recesión económica ha dado la
excusa perfecta para que el gobierno (bastante atrasado en las medidas
neoliberales comparándole con nuestro ejemplo por excelencia, Alemania) ponga
en marcha el bombardeo de medidas anticiudadanas que acaba con todos los
esfuerzos por los derechos que se han hecho en menos de treinta años en este
país. Este ataque a todo el esfuerzo empleado por la ciudadanía no ha visto
ningún obstáculo o enfrentamiento por parte de la ciudadanía debido a que los
medios de comunicación, los gobiernos y la situación de a pie han trasmitido
que hace falta un importante cambio, pasando a segundo plano en qué consiste
ese cambio y qué podemos perder con él.
Sin embargo, parece que la sumisión de la ciudadanía no va a reinar mucho tiempo más, pues los movimientos sociales últimamente demuestran que estas personas no quieren que el gobierno decida por ellos, sino que a estas personas también les interesa formar parte del cambio.
viernes, 25 de enero de 2013
Va siendo tarde
Ha perdido la oportunidad. Sus continuos descuidos marchitaron las expectativas de perdón o compensación. Su lucha por conocer a las que dejó atrás se pierde, le vence su orgullo y pasividad. Es imposible no sacar un minuto al día para dedicárselo a quien deberías, porque siempre hay tiempo si se quiere encontrar.
Su figura cada día más inexistente tampoco empezó siendo de color intenso. Participó de manera efímera en los hechos que encadenan nuestras vidas. De tal modo que el hecho de que él se aleje de manera definitiva, no es tampoco un cambio drástico, ya que nunca estuvo, así que tampoco sabemos qué es echarlo en falta.
Solo sé que las oportunidades brindadas ya se han roto, que yo no saldré de mi papel para acercarme a él. Es su turno y no ha cogido ni tan si quiera el número. Esperar logros sin esfuerzo es como sentirse rico por tener dinero. Los vínculos de sangre no tienen por qué dar prioridad, no tienen por qué atar lo que nunca estuvo unido. Sin trabajo no hay recompensa, como también sin dedicación no hay cariño.
¡Alto! Ni un paso más hacia delante. Le toca caminar a él y ya va siendo tarde, tal vez nunca llegue a coger un tren que ya comenzó su viaje hace tiempo, y que no está dispuesto a reducir su velocidad para facilitar el acceso a quien ni tan si quiera corre tras él.
Su figura cada día más inexistente tampoco empezó siendo de color intenso. Participó de manera efímera en los hechos que encadenan nuestras vidas. De tal modo que el hecho de que él se aleje de manera definitiva, no es tampoco un cambio drástico, ya que nunca estuvo, así que tampoco sabemos qué es echarlo en falta.
Solo sé que las oportunidades brindadas ya se han roto, que yo no saldré de mi papel para acercarme a él. Es su turno y no ha cogido ni tan si quiera el número. Esperar logros sin esfuerzo es como sentirse rico por tener dinero. Los vínculos de sangre no tienen por qué dar prioridad, no tienen por qué atar lo que nunca estuvo unido. Sin trabajo no hay recompensa, como también sin dedicación no hay cariño.
¡Alto! Ni un paso más hacia delante. Le toca caminar a él y ya va siendo tarde, tal vez nunca llegue a coger un tren que ya comenzó su viaje hace tiempo, y que no está dispuesto a reducir su velocidad para facilitar el acceso a quien ni tan si quiera corre tras él.
martes, 8 de enero de 2013
Crece feliz
Va a pasar. Es inevitable. La vida no es estática. Creces. Miras al espejo y algo cambia.
No me asustan las cifras, ni las canas, ni las arrugas, todo ello son señas de que has sobrevivido, de que sigues vivo y tienes heridas de guerra: aprendizaje hecho señal. No puedo pedir nada más, porque es que no quiero ni imaginar algo mejor a lo que tengo, sería desprestigiar mi presente, que es lo que hoy vale para mí. El futuro cuando llegue podrá hacerse valer, pero hasta entonces habrá de esperar.
Ahora que me salen las muelas del juicio y que voy a cumplir una edad significativa podría ser hora de...¡uy! pero, ¿qué iba a decir? No, no, Laura calla calla, que los cambios vienen solos, algunos de improvisto y otros evolucionando, como la estupidez mundial. Si crecer no son solo los centímetros, crecer son experiencias, que muchas veces no sirven de nada, porque acabamos tropezando en la misma piedra de la que tuvimos que levantarnos. Todo muy paradójico, sí, pero ya se sabe que el ser humano es impredecible: la caga cuando menos se lo espera (jajaja).
Nada de lo que preocuparse por cumplir años, peor sería no cumplirlos y privar a tus sentidos de millones de sensaciones nuevas que te depara el tiempo.
No me asustan las cifras, ni las canas, ni las arrugas, todo ello son señas de que has sobrevivido, de que sigues vivo y tienes heridas de guerra: aprendizaje hecho señal. No puedo pedir nada más, porque es que no quiero ni imaginar algo mejor a lo que tengo, sería desprestigiar mi presente, que es lo que hoy vale para mí. El futuro cuando llegue podrá hacerse valer, pero hasta entonces habrá de esperar.
Ahora que me salen las muelas del juicio y que voy a cumplir una edad significativa podría ser hora de...¡uy! pero, ¿qué iba a decir? No, no, Laura calla calla, que los cambios vienen solos, algunos de improvisto y otros evolucionando, como la estupidez mundial. Si crecer no son solo los centímetros, crecer son experiencias, que muchas veces no sirven de nada, porque acabamos tropezando en la misma piedra de la que tuvimos que levantarnos. Todo muy paradójico, sí, pero ya se sabe que el ser humano es impredecible: la caga cuando menos se lo espera (jajaja).
Nada de lo que preocuparse por cumplir años, peor sería no cumplirlos y privar a tus sentidos de millones de sensaciones nuevas que te depara el tiempo.
martes, 18 de diciembre de 2012
Error
Tanto tiempo apostando por quien merece la pena perder todo lo jugado... Es ahora cuando entro en contradicción, tal vez dándome cuenta de que he antepuesto gilipollez a razón, profundo a superficial. Reniego de lo que he alcanzado a ser, porque más que alcanzado es tirado al suelo. Ahí sigo, probando a encajar de nuevo las piezas que me constituían, pero ya no recuerdo el lugar en el que encajaban muchas de estas piezas. Algunas incluso las deseché en el camino porque creí que podía seguir siendo yo misma sin ellas.
Esta vez me he equivocado. Ya sé lo que buscaba, y no era ser feliz, sino simplemente distraerme de lo que tenía alrededor, de muchas situaciones absurdas a las que tenía miedo de mirar a los ojos y enfrentarme. Aun así no se consigue nada intentando tapar una grieta con papel; esta seguirá apareciendo hasta que no sea cubierta con una capa fuerte de cemento. El ser valiente y enfrentarte no implica la ausencia de miedo, ahora lo sé, solo has de tener agallas de enfrentarte a él. Pues más valiente es quien reconoce el temor que lo inunda, que quien se inunda por dentro y sonríe por fuera.
Esta vez me he equivocado. Ya sé lo que buscaba, y no era ser feliz, sino simplemente distraerme de lo que tenía alrededor, de muchas situaciones absurdas a las que tenía miedo de mirar a los ojos y enfrentarme. Aun así no se consigue nada intentando tapar una grieta con papel; esta seguirá apareciendo hasta que no sea cubierta con una capa fuerte de cemento. El ser valiente y enfrentarte no implica la ausencia de miedo, ahora lo sé, solo has de tener agallas de enfrentarte a él. Pues más valiente es quien reconoce el temor que lo inunda, que quien se inunda por dentro y sonríe por fuera.
lunes, 10 de diciembre de 2012
Rosalía de Castro
Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros
ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros.
Lo dicen; pero no es cierto, pues siempre, cuando yo paso,
de mí murmuran y exclaman:
-Ahí va la loca soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos
y va bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos
y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
-Hay canas en mi cabeza; hay en los prados escarcha;
mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
con la eterna primavera de la vida que se apaga
y la perenne frescura de los campos y las almas,
aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.
¡Astro y fuentes y flores!, no murmuréis de mis sueños.
Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?
ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros.
Lo dicen; pero no es cierto, pues siempre, cuando yo paso,
de mí murmuran y exclaman:
-Ahí va la loca soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos
y va bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos
y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
-Hay canas en mi cabeza; hay en los prados escarcha;
mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
con la eterna primavera de la vida que se apaga
y la perenne frescura de los campos y las almas,
aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.
¡Astro y fuentes y flores!, no murmuréis de mis sueños.
Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?
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